Motivos para creer

V.M.H. 12-06-2019 - UD Melilla

  • En la Unión Deportiva Melilla, equipo y afición están convencidos de que pueden superar al Atlético Baleares y llegar a la final por el ascenso a la Liga 123

  • Podemos elaborar un decálogo, en base al juego o la estadística, que sustentan la creencia de la parroquia azulina

“Ir juntos es un comienzo, mantenernos juntos es un progreso, trabajar juntos nos hará triunfar”. La frase es de Henry Ford, pero perfectamente la podría haber firmado Luis Miguel Carrión. El entrenador de la Unión Deportiva Melilla ha trabajado en esta línea desde que comenzó la temporada, tanto dentro como fuera del verde, y aquí están los resultados. Y al final del curso, en el momento decisivo del ejercicio, ha conseguido que ese “juntos” sea más grande, porque ahora engloba a una afición numerosa, ruidosa y volcada con su equipo.

Ambos, plantel e hinchada, están unidos y tienen una meta: el ascenso a Segunda. Por eso, tras el 0-0 cosechado el domingo en el Álvarez Claro ante el Atlético Baleares, el ánimo no ha decaído. Todo lo contrario, cada vez están más convencidos de que certificarán el pase a la final por el ascenso a la Liga 123 en Son Malferit. Razones no les faltan, hay motivos para creer y hemos encontrado unos cuantos, ya sea en base al juego o la estadística.

“Es un equipo que puede venir allí y ganar. Este equipo le ha ganado 0-2 al Villarreal B, un equipo que a nosotros ya nos ha ganado. Contra un buen equipo, han ido y han ganado 0-2. Así que pueden venir a Mallorca y ganarnos perfectamente”. Son declaraciones textuales de Manix Mandiola, técnico del Atlético Baleares, nada más acabar el partido en Melilla. Aquí está el primer motivo para creer en las posibilidades del Melilla. Lo dice su rival, un adiestrador experimentado que reconoce abiertamente que la UDM le puede ganar y lo dice tras haber manifestado que aquí habían dado su mejor versión de los tres partidos de playoff disputados.

Y solo hay que mirar al conjunto insular para encontrar otro aval de la fe azulina. El Atlético Baleares obtuvo un 0-0 en el Sardinero, en la casa del todopoderoso Racing de Santander, y se las prometía felices en la vuelta. Parecía que el campo pequeño, de césped artificial, la presión ambiental, el calor… iban a decantar la balanza a su favor. Pues no. El Racing de Iván Ania pudo con todo eso, sacó un empate a uno y hoy es equipo de Segunda División. Es el espejo en el que mirarse. El Melilla sabe que la victoria o cualquier empate con goles les clasifica. Y veremos si al Baleares no le pesan los fantasmas del Racing.

Sigamos. Hay un argumento incontestable y muy favorable para los de Carrión: su forma de jugar. Su estilo alegre, de toque, de posesión y control, de pases filtrados, de pausa… le ha llevado a liderar el Grupo IV, y a gustar a todos, durante muchas jornadas. El domingo no se pudo jugar así y aún así se empató y con la portería a cero. Ese juego apareció en algunos instantes y parecía un baile, con olés de la grada incluidos. En Mallorca, si se impone ese juego por abajo, si se contrarresta el balón largo y aéreo del Atlético, si el Melilla impone el ritmo… hay mucho por ganar y poco que perder.

En Mallorca, si se impone ese juego por abajo, si el Melilla marca el ritmo… hay mucho por ganar y poco que perder

Vamos con la estadística, que siempre gusta a la hora de hablar de eliminatorias a doble partido. Un dato: 10 de los 19 resultados que ha cosechado este año la UDM a domicilio le valdrían para pasar de ronda. Y hay más. De esos 9 que no valdrían, 4 fueron con empate a cero, es decir, llevarían la eliminatoria a la prórroga. Resumiendo, 14 de los 19 resultados firmados lejos del Álvarez Claro le servirían o podrían servir a los azulinos.

Más datos. Este año los unionistas han jugado tres partidos decisivos a domicilio, más allá de la liga, y se han ganado dos. Primero hablamos de la Copa del Rey y vamos con el marcador malo. Se perdió uno, fue por 6-1, pero nada menos que ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Seguimos con el torneo copero y un tanteador positivo. Se venció 1-2 al Yeclano Deportivo y se pasó a la siguiente fase. Y ahora vamos con el antecedente más reciente y en formato playoff. Cómo no van a sacar pecho del 0-2 al Villarreal B en la primera ronda y tras un partido brillante.

¿Quieren más motivos para creer? Se habla de la presión de la grada de Son Malferit, donde puede haber entre 1.500 y 2.000 aficionados muy encima del campo. Bien, pues este año la UD Melilla ha ganado en “calderas” como Cartagonova (0-2 al Cartagena), Nuevo Colombino (0-1 al Recreativo de Huelva), y la Vieja Condomina (1-3 al UCAM Murcia). De presión estos jugadores ya saben un rato.

Otro apunte sobre el campo de los baleares. Siempre que se habla del equipo de Manix Mandiola la gente saca a relucir su fortaleza como local, donde esta temporada ha ganado 16 partidos, empatado 2 y perdido 1. Y rápidamente recuerdan que es un campo pequeño y de césped artificial. Bueno, pues el Melilla ha hecho esta temporada más del 50% de sus entrenamientos en el campo de La Espiguera, que todo el mundo sabe que es de césped artificial. En cuanto a medidas, Son Malferit tiene 98x65 metros, La Espiguera tiene 104x63 y el Álvarez Claro, 106x65 metros. Conclusión, campo un poco más corto, pero casi idéntico en anchura.

Por cierto, desde Palma también aluden a las altas temperaturas que puede haber a la hora del partido, seis de la tarde. No creo que el Melilla, acostumbrado a jugar con mucho calor y una humedad altísima, esté muy preocupado por la climatología.

Un último apunte pare creer. En el Melilla no hay lesionados. La única ausencia es la de Jordi Ortega, que lleva ya muchísimas semanas sin poder contar para Carrión. Mientras que en el Atlético Baleares sí les preocupa la enfermería. No pueden contar con Kike López, su carrilero y pasador de la banda derecha, que aún está lesionado. Luego hay que mirar al británico Samuel Shashoua, que apenas tuvo protagonismo en Santander y no jugó en Melilla por problemas de espalda. Y a esto hay que añadir que la plantilla llega muy justa a final de temporada porque, como reconocía Mandiola en Melilla tras el partido, han competido casi toda la temporada con 12-13 jugadores. Esto le ha llevado a no poder contar con su once tipo a estas alturas. Se ha visto obligado a realizar cambios tanto en el centro del campo como en la defensa.

Lo dicho, la Unión Deportiva Melilla tiene motivos para creer.

Motivos para creer

  • En la Unión Deportiva Melilla, equipo y afición están convencidos de que pueden superar al Atlético Baleares y llegar a la final por el ascenso a la Liga 123

  • Podemos elaborar un decálogo, en base al juego o la estadística, que sustentan la creencia de la parroquia azulina

“Ir juntos es un comienzo, mantenernos juntos es un progreso, trabajar juntos nos hará triunfar”. La frase es de Henry Ford, pero perfectamente la podría haber firmado Luis Miguel Carrión. El entrenador de la Unión Deportiva Melilla ha trabajado en esta línea desde que comenzó la temporada, tanto dentro como fuera del verde, y aquí están los resultados. Y al final del curso, en el momento decisivo del ejercicio, ha conseguido que ese “juntos” sea más grande, porque ahora engloba a una afición numerosa, ruidosa y volcada con su equipo.

Ambos, plantel e hinchada, están unidos y tienen una meta: el ascenso a Segunda. Por eso, tras el 0-0 cosechado el domingo en el Álvarez Claro ante el Atlético Baleares, el ánimo no ha decaído. Todo lo contrario, cada vez están más convencidos de que certificarán el pase a la final por el ascenso a la Liga 123 en Son Malferit. Razones no les faltan, hay motivos para creer y hemos encontrado unos cuantos, ya sea en base al juego o la estadística.

“Es un equipo que puede venir allí y ganar. Este equipo le ha ganado 0-2 al Villarreal B, un equipo que a nosotros ya nos ha ganado. Contra un buen equipo, han ido y han ganado 0-2. Así que pueden venir a Mallorca y ganarnos perfectamente”. Son declaraciones textuales de Manix Mandiola, técnico del Atlético Baleares, nada más acabar el partido en Melilla. Aquí está el primer motivo para creer en las posibilidades del Melilla. Lo dice su rival, un adiestrador experimentado que reconoce abiertamente que la UDM le puede ganar y lo dice tras haber manifestado que aquí habían dado su mejor versión de los tres partidos de playoff disputados.

Y solo hay que mirar al conjunto insular para encontrar otro aval de la fe azulina. El Atlético Baleares obtuvo un 0-0 en el Sardinero, en la casa del todopoderoso Racing de Santander, y se las prometía felices en la vuelta. Parecía que el campo pequeño, de césped artificial, la presión ambiental, el calor… iban a decantar la balanza a su favor. Pues no. El Racing de Iván Ania pudo con todo eso, sacó un empate a uno y hoy es equipo de Segunda División. Es el espejo en el que mirarse. El Melilla sabe que la victoria o cualquier empate con goles les clasifica. Y veremos si al Baleares no le pesan los fantasmas del Racing.

Sigamos. Hay un argumento incontestable y muy favorable para los de Carrión: su forma de jugar. Su estilo alegre, de toque, de posesión y control, de pases filtrados, de pausa… le ha llevado a liderar el Grupo IV, y a gustar a todos, durante muchas jornadas. El domingo no se pudo jugar así y aún así se empató y con la portería a cero. Ese juego apareció en algunos instantes y parecía un baile, con olés de la grada incluidos. En Mallorca, si se impone ese juego por abajo, si se contrarresta el balón largo y aéreo del Atlético, si el Melilla impone el ritmo… hay mucho por ganar y poco que perder.

En Mallorca, si se impone ese juego por abajo, si el Melilla marca el ritmo… hay mucho por ganar y poco que perder

Vamos con la estadística, que siempre gusta a la hora de hablar de eliminatorias a doble partido. Un dato: 10 de los 19 resultados que ha cosechado este año la UDM a domicilio le valdrían para pasar de ronda. Y hay más. De esos 9 que no valdrían, 4 fueron con empate a cero, es decir, llevarían la eliminatoria a la prórroga. Resumiendo, 14 de los 19 resultados firmados lejos del Álvarez Claro le servirían o podrían servir a los azulinos.

Más datos. Este año los unionistas han jugado tres partidos decisivos a domicilio, más allá de la liga, y se han ganado dos. Primero hablamos de la Copa del Rey y vamos con el marcador malo. Se perdió uno, fue por 6-1, pero nada menos que ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Seguimos con el torneo copero y un tanteador positivo. Se venció 1-2 al Yeclano Deportivo y se pasó a la siguiente fase. Y ahora vamos con el antecedente más reciente y en formato playoff. Cómo no van a sacar pecho del 0-2 al Villarreal B en la primera ronda y tras un partido brillante.

¿Quieren más motivos para creer? Se habla de la presión de la grada de Son Malferit, donde puede haber entre 1.500 y 2.000 aficionados muy encima del campo. Bien, pues este año la UD Melilla ha ganado en “calderas” como Cartagonova (0-2 al Cartagena), Nuevo Colombino (0-1 al Recreativo de Huelva), y la Vieja Condomina (1-3 al UCAM Murcia). De presión estos jugadores ya saben un rato.

Otro apunte sobre el campo de los baleares. Siempre que se habla del equipo de Manix Mandiola la gente saca a relucir su fortaleza como local, donde esta temporada ha ganado 16 partidos, empatado 2 y perdido 1. Y rápidamente recuerdan que es un campo pequeño y de césped artificial. Bueno, pues el Melilla ha hecho esta temporada más del 50% de sus entrenamientos en el campo de La Espiguera, que todo el mundo sabe que es de césped artificial. En cuanto a medidas, Son Malferit tiene 98x65 metros, La Espiguera tiene 104x63 y el Álvarez Claro, 106x65 metros. Conclusión, campo un poco más corto, pero casi idéntico en anchura.

Por cierto, desde Palma también aluden a las altas temperaturas que puede haber a la hora del partido, seis de la tarde. No creo que el Melilla, acostumbrado a jugar con mucho calor y una humedad altísima, esté muy preocupado por la climatología.

Un último apunte pare creer. En el Melilla no hay lesionados. La única ausencia es la de Jordi Ortega, que lleva ya muchísimas semanas sin poder contar para Carrión. Mientras que en el Atlético Baleares sí les preocupa la enfermería. No pueden contar con Kike López, su carrilero y pasador de la banda derecha, que aún está lesionado. Luego hay que mirar al británico Samuel Shashoua, que apenas tuvo protagonismo en Santander y no jugó en Melilla por problemas de espalda. Y a esto hay que añadir que la plantilla llega muy justa a final de temporada porque, como reconocía Mandiola en Melilla tras el partido, han competido casi toda la temporada con 12-13 jugadores. Esto le ha llevado a no poder contar con su once tipo a estas alturas. Se ha visto obligado a realizar cambios tanto en el centro del campo como en la defensa.

Lo dicho, la Unión Deportiva Melilla tiene motivos para creer.