En 1987 el Álvarez Claro vibró con la Selección Española Olímpica

Antonio G. Jáuregui 31-07-2018 - Historia

  • El estadio se llenó para ver el triunfo por 1-0 sobre Hungría con gol de Eusebio

Proseguimos hoy el repaso a la historia del balompié melillense. Nos habíamos quedado en los años ochenta y hoy vamos a centrarnos en el tramo final de esta década. Nada mejor que empezar por 1987, un año de alegría para el fútbol melillense.

Esta temporada la UD Melilla debutaba con empate a cero frente al Olímpico de Játiva el 30 de agosto. Sería una buena liga para los azulinos, que acabaron en séptimo lugar de la recién creada Segunda B.

Ese año nos trajo también la visita, por primera vez, de un presidente de la Real Federación Española de Fútbol, don José Luis Roca. La causa de su visita fue, principalmente, la inauguración de las instalaciones del Campo de Fútbol Federativo de La Espiguera, destinado al fútbol base. Se inauguró el día 18 de noviembre, a las doce de la mañana, con la presencia de Román Dobaño, alcalde accidental, y Salvador Romero, delegado de la Federación Melillense, entre otras autoridades. El campo en principio estaba destinado a llamarse “Mundial 82”, pero finalmente prevaleció el nombre actual.

Esa misma tarde del día 18 de noviembre Melilla recibía por primera vez a una Selección Española de Fútbol, en esta ocasión, la Olímpica, en partido oficial. Se jugó contra la selección de Hungría, a la que se venció por 1 a 0 (gol de penalti, marcado por Eusebio), en partido clasificatorio para las XXIV Olimpiadas que, al año siguiente, 1988, se celebrarían en Seúl. El partido carecía de trascendencia puesto que España había perdido todas las opciones de clasificación, lo que convertía el acontecimiento en un encuentro de puro trámite. No obstante, la respuesta por parte de los melillenses fue extraordinaria. El Estadio de Álvarez Claro mostró un lleno absoluto y el partido colmó las expectativas que había generado.

España alineó a: Biurrun, Diego, Solana, Serna, Luis García, Patxi Salinas (Eusebio, 45’), Manolo (Pineda, 64’), Orejuela, Larrañaga, Urbano y Pardeza. El seleccionador por aquel entonces era Jesús Pereda. El resto de jugadores que estaban convocados, pero que no jugaron, eran Andoni Cedrún, Lumbreras y Bustingorri.

La visita de Roca dejó otro acto destacado. Fue el día 20 de noviembre, en el Parador de Turismo de la ciudad. Allí la Federación hacía entrega de un galardón a los periodistas locales Francisco Roldán y Antonio Calderay (padre), en reconocimiento a su dedicación y defensa del fútbol melillense.

La década de los años ochenta finalizaba con la noticia de la convocatoria, por primera vez, de un deportista melillense con la Selección Nacional de Fútbol Sala, Juan Carlos Marcos Olivares.

La Federación Española de Fútbol Sala, en estos años, era un órgano deportivo autónomo, independiente del llamado fútbol grande, que no miraba con buenos ojos el constante crecimiento de una modalidad que exigía menos inversión en la confección de equipos y que contaba con un mayor número de instalaciones, por lo que el litigio por controlar esta modalidad deportiva fue constante y tanto FIFA, UEFA y RFEF mantuvieron una lucha continua por su control, objetivo que finalmente lograron. Entretanto la Federación Española de Fútbol Sala, enclavada en FIFUSA (Federación Internacional de Fútbol Sala), funcionaba como ente autónomo.

Perteneciendo a esta organización, Juan Carlos Marcos fue convocado oficialmente once veces con la Selección Española de Fútbol Sala, entre los años 1989 y 1990. Participó con España en una gira por Sudamérica (Brasil, Argentina y Uruguay), preparatoria para el Campeonato de Europa. Fue campeón de la Copa Latina celebrada en Zaragoza, campeón del Torneo Internacional de Manchester (Inglaterra) y tercer clasificado en el Campeonato de Europa de 1990.    

En la temporada 1990-91, Juan Carlos Marcos cambió el tamaño de la pelota y la pista de 40x20 metros para jugar en Segunda B con la UD Melilla.

(Continuará…)

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En 1987 el Álvarez Claro vibró con la Selección Española Olímpica

  • El estadio se llenó para ver el triunfo por 1-0 sobre Hungría con gol de Eusebio

Proseguimos hoy el repaso a la historia del balompié melillense. Nos habíamos quedado en los años ochenta y hoy vamos a centrarnos en el tramo final de esta década. Nada mejor que empezar por 1987, un año de alegría para el fútbol melillense.

Esta temporada la UD Melilla debutaba con empate a cero frente al Olímpico de Játiva el 30 de agosto. Sería una buena liga para los azulinos, que acabaron en séptimo lugar de la recién creada Segunda B.

Ese año nos trajo también la visita, por primera vez, de un presidente de la Real Federación Española de Fútbol, don José Luis Roca. La causa de su visita fue, principalmente, la inauguración de las instalaciones del Campo de Fútbol Federativo de La Espiguera, destinado al fútbol base. Se inauguró el día 18 de noviembre, a las doce de la mañana, con la presencia de Román Dobaño, alcalde accidental, y Salvador Romero, delegado de la Federación Melillense, entre otras autoridades. El campo en principio estaba destinado a llamarse “Mundial 82”, pero finalmente prevaleció el nombre actual.

Esa misma tarde del día 18 de noviembre Melilla recibía por primera vez a una Selección Española de Fútbol, en esta ocasión, la Olímpica, en partido oficial. Se jugó contra la selección de Hungría, a la que se venció por 1 a 0 (gol de penalti, marcado por Eusebio), en partido clasificatorio para las XXIV Olimpiadas que, al año siguiente, 1988, se celebrarían en Seúl. El partido carecía de trascendencia puesto que España había perdido todas las opciones de clasificación, lo que convertía el acontecimiento en un encuentro de puro trámite. No obstante, la respuesta por parte de los melillenses fue extraordinaria. El Estadio de Álvarez Claro mostró un lleno absoluto y el partido colmó las expectativas que había generado.

España alineó a: Biurrun, Diego, Solana, Serna, Luis García, Patxi Salinas (Eusebio, 45’), Manolo (Pineda, 64’), Orejuela, Larrañaga, Urbano y Pardeza. El seleccionador por aquel entonces era Jesús Pereda. El resto de jugadores que estaban convocados, pero que no jugaron, eran Andoni Cedrún, Lumbreras y Bustingorri.

La visita de Roca dejó otro acto destacado. Fue el día 20 de noviembre, en el Parador de Turismo de la ciudad. Allí la Federación hacía entrega de un galardón a los periodistas locales Francisco Roldán y Antonio Calderay (padre), en reconocimiento a su dedicación y defensa del fútbol melillense.

La década de los años ochenta finalizaba con la noticia de la convocatoria, por primera vez, de un deportista melillense con la Selección Nacional de Fútbol Sala, Juan Carlos Marcos Olivares.

La Federación Española de Fútbol Sala, en estos años, era un órgano deportivo autónomo, independiente del llamado fútbol grande, que no miraba con buenos ojos el constante crecimiento de una modalidad que exigía menos inversión en la confección de equipos y que contaba con un mayor número de instalaciones, por lo que el litigio por controlar esta modalidad deportiva fue constante y tanto FIFA, UEFA y RFEF mantuvieron una lucha continua por su control, objetivo que finalmente lograron. Entretanto la Federación Española de Fútbol Sala, enclavada en FIFUSA (Federación Internacional de Fútbol Sala), funcionaba como ente autónomo.

Perteneciendo a esta organización, Juan Carlos Marcos fue convocado oficialmente once veces con la Selección Española de Fútbol Sala, entre los años 1989 y 1990. Participó con España en una gira por Sudamérica (Brasil, Argentina y Uruguay), preparatoria para el Campeonato de Europa. Fue campeón de la Copa Latina celebrada en Zaragoza, campeón del Torneo Internacional de Manchester (Inglaterra) y tercer clasificado en el Campeonato de Europa de 1990.    

En la temporada 1990-91, Juan Carlos Marcos cambió el tamaño de la pelota y la pista de 40x20 metros para jugar en Segunda B con la UD Melilla.

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