Los convulsos años setenta acabaron bien para el fútbol melillense

Antonio G. Jáuregui 17-07-2018 - Historia

  • La década comenzaba con división, con varios equipos intentando acaparar el papel principal

  • En los últimos años llegaron buenas noticias, el fichaje de Totó por el FC Barcelona en 1977 o la recuperación de la denominación UD Melilla en 1979

Retomamos el repaso a la historia del balompié melillense. Hoy nos trasladamos de nuevo a los años setenta, años muy intensos y con muchos que recordar. Vamos a ello.

La aparición de dos equipos en Tercera División en esa década no trajo nada bueno para el fútbol melillense. Sobre todo, si damos por cierta la famosa frase “La unión hace la fuerza”.

La aparición y descenso del Melilla Industrial en la temporada 1973-74, y el relevo tomado por la Sociedad Deportiva Melilla en la 1974-75, condujeron al Melilla CF a caminar por la cuerda floja. En esta temporada el equipo más representativo de la ciudad se veía abocado a jugar por la permanencia. La tuvo que defender en la eliminatoria a doble partido contra el Manchego de Ciudad Real. Tras sendos empates, hubo que disputar un tercero en campo neutral en la ciudad de Granada, lo que daría ocasión al desplazamiento masivo de aficionados melillenses a la ciudad de la Alhambra para apoyar al equipo, en lo que históricamente pasó a ser “El último barco botijo”.

Esta denominación se fraguó en los años cincuenta con los desplazamientos de aficionados malagueños y melillenses en los tremendos duelos entre ambos equipos, ya narrados en anteriores capítulos. En esta ocasión se cambió a los malagueños por unos sorprendidos manchegos, que no esperaban tanto “moro” apoyando a un Melilla CF dirigido por Antonio Potous, que se había hecho cargo del equipo relevando al entrenador Ramoní, despedido por los malos resultados. En un partido épico, que finalizaba en su primera parte con derrota por 1 a 0 a favor de los manchegos, comenzada la segunda parte y el Melilla CF remontaba gracias a dos melillenses, Oña, que marcó el primer gol de penalti, y Quique Ventaja, un novato que salió en la segunda mitad y marcaba los dos siguientes goles para poner en el marcador final el resultado de 3 a 1, con el que el que se salvaban los muebles.

Poco duró la fiesta. En la temporada 1975-76, el Melilla CF, agobiado por las deudas y aprovechando el ascenso a Tercera División del Gimnástico de Cabrerizas, se fusionó con este dando lugar a la desaparición del primero y al nacimiento del Gimnástico Melilla, cuya presidencia pasó a Ayu Lalchandani, de origen indio, pero extraordinaria persona y melillense de adopción. La Sociedad Deportiva Melilla también se fusionó, por lo que la temporada 1976-77 partía con un solo equipo en Tercera División. Solo fue un respiro. En la temporada 1978-79, de nuevo con dos equipos en Tercera, Industrial y Gimnástico Melilla, la desunión continuaba.

En 1976 se iniciaba la reforma de la tribuna del Estadio Álvarez Claro. El melillense Totó era convocado para participar en un torneo en Mónaco con la Selección Española de Fútbol Juvenil y en marzo de 1977 era fichado por el FC Barcelona.

En ese mismo año de 1977 daban comienzo los torneos de verano en el Campo del Tesorillo, una fiesta para soportar los calores caniculares. Gracias a este evento y a la iniciativa de particulares, el campo fue experimentando mejoras, como la creación de gradas o la iluminación eléctrica.

El 27 de junio de 1978 Melilla contaba por primera vez con un equipo de fútbol juvenil en categoría nacional, el Gimnástico Melilla entrenado por Agustín García. Solo duró una temporada, pero su relevo lo tomaría en la temporada siguiente la Juventud Deportiva Real.

Y en agosto de 1979, gracias a la iniciativa de otro pro-hombre del fútbol melillense, Ginés Adán, presidente de la junta gestora, el Gimnástico Melilla cambiaba de denominación y retomaba el histórico nombre de Unión Deportiva Melilla.    

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Los convulsos años setenta acabaron bien para el fútbol melillense

  • La década comenzaba con división, con varios equipos intentando acaparar el papel principal

  • En los últimos años llegaron buenas noticias, el fichaje de Totó por el FC Barcelona en 1977 o la recuperación de la denominación UD Melilla en 1979

Retomamos el repaso a la historia del balompié melillense. Hoy nos trasladamos de nuevo a los años setenta, años muy intensos y con muchos que recordar. Vamos a ello.

La aparición de dos equipos en Tercera División en esa década no trajo nada bueno para el fútbol melillense. Sobre todo, si damos por cierta la famosa frase “La unión hace la fuerza”.

La aparición y descenso del Melilla Industrial en la temporada 1973-74, y el relevo tomado por la Sociedad Deportiva Melilla en la 1974-75, condujeron al Melilla CF a caminar por la cuerda floja. En esta temporada el equipo más representativo de la ciudad se veía abocado a jugar por la permanencia. La tuvo que defender en la eliminatoria a doble partido contra el Manchego de Ciudad Real. Tras sendos empates, hubo que disputar un tercero en campo neutral en la ciudad de Granada, lo que daría ocasión al desplazamiento masivo de aficionados melillenses a la ciudad de la Alhambra para apoyar al equipo, en lo que históricamente pasó a ser “El último barco botijo”.

Esta denominación se fraguó en los años cincuenta con los desplazamientos de aficionados malagueños y melillenses en los tremendos duelos entre ambos equipos, ya narrados en anteriores capítulos. En esta ocasión se cambió a los malagueños por unos sorprendidos manchegos, que no esperaban tanto “moro” apoyando a un Melilla CF dirigido por Antonio Potous, que se había hecho cargo del equipo relevando al entrenador Ramoní, despedido por los malos resultados. En un partido épico, que finalizaba en su primera parte con derrota por 1 a 0 a favor de los manchegos, comenzada la segunda parte y el Melilla CF remontaba gracias a dos melillenses, Oña, que marcó el primer gol de penalti, y Quique Ventaja, un novato que salió en la segunda mitad y marcaba los dos siguientes goles para poner en el marcador final el resultado de 3 a 1, con el que el que se salvaban los muebles.

Poco duró la fiesta. En la temporada 1975-76, el Melilla CF, agobiado por las deudas y aprovechando el ascenso a Tercera División del Gimnástico de Cabrerizas, se fusionó con este dando lugar a la desaparición del primero y al nacimiento del Gimnástico Melilla, cuya presidencia pasó a Ayu Lalchandani, de origen indio, pero extraordinaria persona y melillense de adopción. La Sociedad Deportiva Melilla también se fusionó, por lo que la temporada 1976-77 partía con un solo equipo en Tercera División. Solo fue un respiro. En la temporada 1978-79, de nuevo con dos equipos en Tercera, Industrial y Gimnástico Melilla, la desunión continuaba.

En 1976 se iniciaba la reforma de la tribuna del Estadio Álvarez Claro. El melillense Totó era convocado para participar en un torneo en Mónaco con la Selección Española de Fútbol Juvenil y en marzo de 1977 era fichado por el FC Barcelona.

En ese mismo año de 1977 daban comienzo los torneos de verano en el Campo del Tesorillo, una fiesta para soportar los calores caniculares. Gracias a este evento y a la iniciativa de particulares, el campo fue experimentando mejoras, como la creación de gradas o la iluminación eléctrica.

El 27 de junio de 1978 Melilla contaba por primera vez con un equipo de fútbol juvenil en categoría nacional, el Gimnástico Melilla entrenado por Agustín García. Solo duró una temporada, pero su relevo lo tomaría en la temporada siguiente la Juventud Deportiva Real.

Y en agosto de 1979, gracias a la iniciativa de otro pro-hombre del fútbol melillense, Ginés Adán, presidente de la junta gestora, el Gimnástico Melilla cambiaba de denominación y retomaba el histórico nombre de Unión Deportiva Melilla.    

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