Año 1953: descenso a Tercera, traspaso de Pepillo al Sevilla…

Antonio G. Jáuregui 08-05-2018 - Historia

  • En 1956 la UD Melilla pudo volver a Segunda División, pero no logró asumir la deuda del España de Tánger y se quedó sin ascenso y desapareció

La temporada 1953-54 sería la última de la UD Melilla en Segunda División. La tragedia del accidente de Loja y los episodios de Tetuán y Málaga habían marcado sin duda el devenir del club, aquejado además por su mala situación económica.

Un invento argentino se incorporaba en el mes de octubre de 1953. El marcador simultáneo DARDO era instalado en el Estadio Álvarez Claro. Consistía en un gran panel ubicado detrás de la portería que linda con el barrio Calvo Sotelo, en el que se informaba de los resultados de los partidos de fútbol de la quiniela mediante unas letras clave al principio y anuncios de productos después. Las claves se adquirían en los bares y posteriormente se publicaban también en la prensa.

En enero de 1954 se producía el traspaso al Sevilla FC de José García Castro ‘Pepillo’. Una de las condiciones del traspaso fue la de jugar un partido amistoso en Melilla y dicho encuentro se llevó a cabo en el mes de marzo. En las filas del conjunto sevillano se alinearon Pepillo y Ramoní, los dos melillenses que más galardones han conseguido en el fútbol de nuestra ciudad hasta la fecha.

Ramoní fue por dos veces internacional “A” con España, más una con la selección “B”; y Pepillo, aunque sólo alcanzó la internacionalidad con el equipo “B” de España, lo hizo en nueve ocasiones y, además del Sevilla, jugó en el Real Madrid, River Plate, RCD Mallorca y CD Málaga.

La desgracia del descenso a Tercera División no vendría sola. Para la temporada 1954-55 la asamblea de la Real Federación Española de Fútbol convertía a esta categoría en amateur y regional, desaparecía el profesionalismo y se reducían las distancias en los desplazamientos. La pretensión de la medida no era otra que abaratar los costos y evitar la ruina y desaparición de los clubes menos poderosos económicamente. Esta medida convertía al Grupo XIII de la Tercera División, en el que militaba la UD Melilla, en una competición formada por equipos norteafricanos, lo que la convertía de hecho en una liga regional, y solo con participación nacional en el caso de conseguir la clasificación para jugar la fase de ascenso.

Con la independencia de Marruecos en la primavera de 1956, la Federación de Fútbol Hispano Marroquí se quedaba en tierra de nadie. Las plazas de Segunda División que ostentaban el Atlético de Tetuán y el España de Tánger fueron asignadas a Ceuta y Melilla. La de los tetuaníes permitió a los ceutíes competir como Atlético de Ceuta. A Melilla le correspondió la del equipo tangerino, pero había que asumir la deuda de éstos, que ascendía a unos cuatro millones de pesetas, y al no hacerse cargo Melilla de esa cuantía, la plaza fue asignada a Algeciras, que accedió a la Segunda División como España de Algeciras.

Este nuevo varapalo llevó a la desaparición de la UD Melilla. Disputaba su último partido de liga en el Estadio Álvarez Claro el día 29 de abril de 1956 frente al
Atlético Almería, encuentro que finalizaba con 0 a 1 a favor de los almerienses. Fue un triste final para un proyecto de ciudad que duró desde 1943 a 1956.

La vida, mientras tanto, continuaba. Los cincuenta nos regalarían tres películas de incuestionable éxito de público. El Cine Nacional proyectaba en 1954 ‘Once pares de botas’, con la participación, entre otros futbolistas, del portero de la Selección Española y del FC Barcelona Antonio Ramallets. El mismo cine proyectaba un año más tarde la película biográfica del gran jugador del Barcelona Ladislao Kubala, ‘Los ases buscan la paz’. Y sería en 1957 cuando el Cine Avenida ponía en sus pantallas la película del otro grande de la época, ‘La Saeta Rubia’, protagonizada por Alfredo Di Stefano, jugador del Real Madrid.

La publicidad seguía apoyándose en el fútbol para anunciar la más variada gama de productos, tanto locales como nacionales, y el futbolín triunfaba en toda España.

(Continuará…)

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Año 1953: descenso a Tercera, traspaso de Pepillo al Sevilla…

  • En 1956 la UD Melilla pudo volver a Segunda División, pero no logró asumir la deuda del España de Tánger y se quedó sin ascenso y desapareció

La temporada 1953-54 sería la última de la UD Melilla en Segunda División. La tragedia del accidente de Loja y los episodios de Tetuán y Málaga habían marcado sin duda el devenir del club, aquejado además por su mala situación económica.

Un invento argentino se incorporaba en el mes de octubre de 1953. El marcador simultáneo DARDO era instalado en el Estadio Álvarez Claro. Consistía en un gran panel ubicado detrás de la portería que linda con el barrio Calvo Sotelo, en el que se informaba de los resultados de los partidos de fútbol de la quiniela mediante unas letras clave al principio y anuncios de productos después. Las claves se adquirían en los bares y posteriormente se publicaban también en la prensa.

En enero de 1954 se producía el traspaso al Sevilla FC de José García Castro ‘Pepillo’. Una de las condiciones del traspaso fue la de jugar un partido amistoso en Melilla y dicho encuentro se llevó a cabo en el mes de marzo. En las filas del conjunto sevillano se alinearon Pepillo y Ramoní, los dos melillenses que más galardones han conseguido en el fútbol de nuestra ciudad hasta la fecha.

Ramoní fue por dos veces internacional “A” con España, más una con la selección “B”; y Pepillo, aunque sólo alcanzó la internacionalidad con el equipo “B” de España, lo hizo en nueve ocasiones y, además del Sevilla, jugó en el Real Madrid, River Plate, RCD Mallorca y CD Málaga.

La desgracia del descenso a Tercera División no vendría sola. Para la temporada 1954-55 la asamblea de la Real Federación Española de Fútbol convertía a esta categoría en amateur y regional, desaparecía el profesionalismo y se reducían las distancias en los desplazamientos. La pretensión de la medida no era otra que abaratar los costos y evitar la ruina y desaparición de los clubes menos poderosos económicamente. Esta medida convertía al Grupo XIII de la Tercera División, en el que militaba la UD Melilla, en una competición formada por equipos norteafricanos, lo que la convertía de hecho en una liga regional, y solo con participación nacional en el caso de conseguir la clasificación para jugar la fase de ascenso.

Con la independencia de Marruecos en la primavera de 1956, la Federación de Fútbol Hispano Marroquí se quedaba en tierra de nadie. Las plazas de Segunda División que ostentaban el Atlético de Tetuán y el España de Tánger fueron asignadas a Ceuta y Melilla. La de los tetuaníes permitió a los ceutíes competir como Atlético de Ceuta. A Melilla le correspondió la del equipo tangerino, pero había que asumir la deuda de éstos, que ascendía a unos cuatro millones de pesetas, y al no hacerse cargo Melilla de esa cuantía, la plaza fue asignada a Algeciras, que accedió a la Segunda División como España de Algeciras.

Este nuevo varapalo llevó a la desaparición de la UD Melilla. Disputaba su último partido de liga en el Estadio Álvarez Claro el día 29 de abril de 1956 frente al
Atlético Almería, encuentro que finalizaba con 0 a 1 a favor de los almerienses. Fue un triste final para un proyecto de ciudad que duró desde 1943 a 1956.

La vida, mientras tanto, continuaba. Los cincuenta nos regalarían tres películas de incuestionable éxito de público. El Cine Nacional proyectaba en 1954 ‘Once pares de botas’, con la participación, entre otros futbolistas, del portero de la Selección Española y del FC Barcelona Antonio Ramallets. El mismo cine proyectaba un año más tarde la película biográfica del gran jugador del Barcelona Ladislao Kubala, ‘Los ases buscan la paz’. Y sería en 1957 cuando el Cine Avenida ponía en sus pantallas la película del otro grande de la época, ‘La Saeta Rubia’, protagonizada por Alfredo Di Stefano, jugador del Real Madrid.

La publicidad seguía apoyándose en el fútbol para anunciar la más variada gama de productos, tanto locales como nacionales, y el futbolín triunfaba en toda España.

(Continuará…)

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