El indescifrable mundo del fútbol Juan Moya

El jugador de fútbol y el mundo profesional

24-10-2018

  • La preparación de un futbolista no es cosa de bromas

En el capítulo anterior, hablábamos del futbol de iniciación y sus valores, de modo que no quiero dejar pasar la ocasión para hablaros del deporte de alto rendimiento o alta competición, el profesional o semiprofesional, que es en el que desarrollé mis últimos años como entrenador del primer equipo de fútbol de nuestra ciudad, la UD Melilla.

Por sus propias características de competitividad, eficacia, espectáculo e incluso de desmesura física, el deporte profesional se está convirtiendo día a día en la desnaturalización de la Educación Física.

Si nos parasemos a pensar un momento, nos daríamos cuenta de que todo esto es una cosa de locos que presentan, en muchos casos, “situaciones límites” donde el deportista, para conseguir el objetivo del resultado, se halla a veces bordeando todos los límites permitidos, al borde de la lesión, en un equilibrio inestable entre el estado de salud y el de enfermedad.

Eduardo Galeanohablaba así del jugador de futbol: “Corre, jadeando por la orilla, a un lado lo esperan los cielos de la gloria, al otro los abismos de la ruina. Cuanto más éxito tiene y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y el bombardeo de analgésicos e infiltraciones que olvidan el dolor y mienten a la salud. En las vísperas de los partidos entra en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo. En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de futbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano. O antes de los treinta si le revienta un musculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo”. 

Os puedo garantizar que la preparación de un jugador de fútbol no es cosa de bromas. En pretemporada, donde se concentran los microciclos de mayor volumen, en cuanto a la carga, intensidad y tiempo, así como una mayor frecuencia de entrenamiento debido a la presencia de dobles sesiones, estas se realizan generalmente a altas temperaturas.

Recuerdo que las pretemporadas 2012-13 y 2013-14 coincidieron con el ayuno del Ramadán. El ayuno es, según los preceptos islámicos, deber del musulmán adulto. La plantilla de la UD Melilla estaba compuesta por más del 30% de jugadores de religión musulmana. Fueron veranos calurosísimos con temperaturas que pasaban los 30 grados y realizábamos sesiones de mañana y tarde.

Durante el stage en Antequera de la temporada 2013-14, las temperaturas alcanzaban diariamente casi los 40 grados. Teníamos que buscar una solución, era inhumano que los chicos que hacían el Ramadán soportaran aquellos calores entrenando dos horas por la mañana y otra dos por la tarde bajo el sol sin ingerir una gota de agua, incluso llegue a temer por la vida de algunos de mis jugadores. Me reuní con el capitán Mahanan y le dije que, según tenía entendido, en caso de hambre o sed severas que pudieran repercutir de forma grave en el estado de salud de las personas se permitía desayunar en Ramadán, con la condición de recuperar los días de ayuno. El capitán me dijo: “Míster, hablaré con todos ellos y que cada uno actúe según su conciencia”. De esa manera pudimos solucionar el problema que se nos presentaba, y terminar aquella calurosísima pretemporada sin ningún sobresalto.  

Además, hoy ningún jugador se puede esconder del esfuerzo ya que llevan, colocado en el pecho, un GPS que nos indica el trabajo desarrollado por cada uno de ellos (desplazamientos, carreras, intensidad de las mismas, saltos, kilómetros recorridos...); datos fiables que nos indican la calidad y la cantidad del trabajo individual, pero que además te avisa del que “racanea”.

Ello implica forzosamente una suplementación en cuanto a hidratos de carbono y proteínas en los días de doble sesión y mayor carga. Tienes que establecer una serie de menús acorde con el esfuerzo y ayudas ergogénicas con complejos polivitamínicos, glucógenos, potenciadores y líquidos en abundancia.

En el apartado nutricional, todos los futbolistas son sometidos a un estudio antropológico mensual, así como a un control de peso diario, de tal forma que nos permita conocer si el sujeto se encuentra con exceso de peso y, en caso de ser así, valorar si se debe a un exceso de masa muscular o grasa. No podemos permitir que un jugador profesional esté fuera de peso.

Durante el stage de pretemporada el análisis de grasa corporal se hace más efectivo y se realiza con mayor asiduidad, puesto que el control en la ingesta del jugador al establecer los menús de antemano, así como el hecho de poder realizar las tomas en ayunas por la mañana, es una ventaja y dan mayor fiabilidad.

Luego llega el periodo competitivo y aquí cambian un poco las pautas. Introducimos en las sesiones acciones de alta intensidad, explosividad, aumentamos el trabajo de fuerza específica y de velocidad. Aumentamos la recuperación, la intensidad y bajamos la duración del trabajo.

La resistencia aeróbica pasa a un segundo plano. Introducimos trabajo de resistencia anaeróbica, pero teniendo mucho cuidado con el tiempo de los esfuerzos, pues cuando se genera mucho acido láctico, se contraen los músculos produciendo la fatiga. Por eso la importancia en competición de ENTRENAR, RECUPERAR, ENTRENAR.

Durante el periodo competitivo, después de cada encuentro, por la exigencia de los mismos, tenemos que realizar obligatoriamente un trabajo regenerativo para recuperar a los que jugaron el partido.

El jugador generalmente termina con daños y dolores musculares, deshidratación, vaciado de reserva energética y cansancio mental. Regenerar es como reparar lo que rompimos a fin de estar apto para volver a romper.

El trabajo regenerativo consiste habitualmente en realizar un trote suave para aflojar los músculos, meterse en una bañera de agua fría con hielo (se sufre unos minutos, pero sirven para aliviar dolores y mantener alejadas las contracturas), y se termina con masaje. La sensación que tienes cuando sales de regenerar es que has comprado dos piernas nuevas.  

Mientras los que jugaron regeneran, el resto de la plantilla que no participó en el encuentro realiza en el campo una sesión de trabajo compensatorio, al objeto de mantenerlos al mismo nivel de los que jugaron.

Otro trabajo es el de recuperación de lesionados (por parte de los fisioterapeutas), ya que suelen haber algunos en cada jornada; y, por último y no por ello menos importante, el de prevención de lesiones con aquellos jugadores que vienen arrastrando molestias durante la competición y que suele realizar el preparador físico (la exigencia en el mundo profesional es altísima).

A todo esto, hay que añadirle que en el caso de los equipos melillenses los viajes y los desplazamientos suelen ser más largos y tediosos que el del resto de los equipos peninsulares. Obligatoriamente tienes que optar por coger el avión o el barco para cruzar el Estrecho y, una vez en tierra peninsular, varias horas de autobús que te trasladará al destino final.

Generalmente antes de salir de viaje, los jugadores consensuan con el equipo técnico una serie de actividades que puedan desarrollar durante el desplazamiento. Por lo general todos coinciden en ver alguna película de acción, comedia o deportiva en el autobús. Otros optan por jugar a las cartas y el resto juegan algunas partidas con sus teléfonos móviles. El jugador intenta distraerse de la mejor forma posible durante los largos desplazamientos y concentraciones.

Hoy sin duda son las redes sociales la alternativa más usada por todos. Se tiran casi todo el tiempo disponible pegados al teléfono móvil, unas veces peleándose con algún juego, otras manteniendo contacto con sus familiares y amigos a través de Whatsapp, Twitter, Facebook o navegando por internet.

Debo reconocer que te vuelven loco con el sonido de aviso de Whatsapp y, cuando paras en cualquier cafetería de carretera para descansar, todos salen corriendo a buscar un enchufe donde cargar el móvil. Pero tienen muy claro, por el régimen interno del club que el uso del teléfono queda restringido en todos los lugares donde se desarrolle algún acto.

En definitiva, y a pesar de toda esa exigencia, al jugador, en los vestuarios profesionales, lo seguimos EDUCANDO EN VALORES, y en el día a día les enseñamos a: RESPETAR (a los árbitros, adversarios, compañeros, a los encargados del material, público, reglas de juego, normas internas, medios de comunicación...), COMPARTIR (éxitos y fracasos, vestuario, gimnasio, banquillo), y CONVIVIR (tolerancia y respeto en equipo, valores culturales, religiosos, intereses de otros...).

El jugador de fútbol y el mundo profesional

  • La preparación de un futbolista no es cosa de bromas

En el capítulo anterior, hablábamos del futbol de iniciación y sus valores, de modo que no quiero dejar pasar la ocasión para hablaros del deporte de alto rendimiento o alta competición, el profesional o semiprofesional, que es en el que desarrollé mis últimos años como entrenador del primer equipo de fútbol de nuestra ciudad, la UD Melilla.

Por sus propias características de competitividad, eficacia, espectáculo e incluso de desmesura física, el deporte profesional se está convirtiendo día a día en la desnaturalización de la Educación Física.

Si nos parasemos a pensar un momento, nos daríamos cuenta de que todo esto es una cosa de locos que presentan, en muchos casos, “situaciones límites” donde el deportista, para conseguir el objetivo del resultado, se halla a veces bordeando todos los límites permitidos, al borde de la lesión, en un equilibrio inestable entre el estado de salud y el de enfermedad.

Eduardo Galeanohablaba así del jugador de futbol: “Corre, jadeando por la orilla, a un lado lo esperan los cielos de la gloria, al otro los abismos de la ruina. Cuanto más éxito tiene y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y el bombardeo de analgésicos e infiltraciones que olvidan el dolor y mienten a la salud. En las vísperas de los partidos entra en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo. En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de futbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano. O antes de los treinta si le revienta un musculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo”. 

Os puedo garantizar que la preparación de un jugador de fútbol no es cosa de bromas. En pretemporada, donde se concentran los microciclos de mayor volumen, en cuanto a la carga, intensidad y tiempo, así como una mayor frecuencia de entrenamiento debido a la presencia de dobles sesiones, estas se realizan generalmente a altas temperaturas.

Recuerdo que las pretemporadas 2012-13 y 2013-14 coincidieron con el ayuno del Ramadán. El ayuno es, según los preceptos islámicos, deber del musulmán adulto. La plantilla de la UD Melilla estaba compuesta por más del 30% de jugadores de religión musulmana. Fueron veranos calurosísimos con temperaturas que pasaban los 30 grados y realizábamos sesiones de mañana y tarde.

Durante el stage en Antequera de la temporada 2013-14, las temperaturas alcanzaban diariamente casi los 40 grados. Teníamos que buscar una solución, era inhumano que los chicos que hacían el Ramadán soportaran aquellos calores entrenando dos horas por la mañana y otra dos por la tarde bajo el sol sin ingerir una gota de agua, incluso llegue a temer por la vida de algunos de mis jugadores. Me reuní con el capitán Mahanan y le dije que, según tenía entendido, en caso de hambre o sed severas que pudieran repercutir de forma grave en el estado de salud de las personas se permitía desayunar en Ramadán, con la condición de recuperar los días de ayuno. El capitán me dijo: “Míster, hablaré con todos ellos y que cada uno actúe según su conciencia”. De esa manera pudimos solucionar el problema que se nos presentaba, y terminar aquella calurosísima pretemporada sin ningún sobresalto.  

Además, hoy ningún jugador se puede esconder del esfuerzo ya que llevan, colocado en el pecho, un GPS que nos indica el trabajo desarrollado por cada uno de ellos (desplazamientos, carreras, intensidad de las mismas, saltos, kilómetros recorridos...); datos fiables que nos indican la calidad y la cantidad del trabajo individual, pero que además te avisa del que “racanea”.

Ello implica forzosamente una suplementación en cuanto a hidratos de carbono y proteínas en los días de doble sesión y mayor carga. Tienes que establecer una serie de menús acorde con el esfuerzo y ayudas ergogénicas con complejos polivitamínicos, glucógenos, potenciadores y líquidos en abundancia.

En el apartado nutricional, todos los futbolistas son sometidos a un estudio antropológico mensual, así como a un control de peso diario, de tal forma que nos permita conocer si el sujeto se encuentra con exceso de peso y, en caso de ser así, valorar si se debe a un exceso de masa muscular o grasa. No podemos permitir que un jugador profesional esté fuera de peso.

Durante el stage de pretemporada el análisis de grasa corporal se hace más efectivo y se realiza con mayor asiduidad, puesto que el control en la ingesta del jugador al establecer los menús de antemano, así como el hecho de poder realizar las tomas en ayunas por la mañana, es una ventaja y dan mayor fiabilidad.

Luego llega el periodo competitivo y aquí cambian un poco las pautas. Introducimos en las sesiones acciones de alta intensidad, explosividad, aumentamos el trabajo de fuerza específica y de velocidad. Aumentamos la recuperación, la intensidad y bajamos la duración del trabajo.

La resistencia aeróbica pasa a un segundo plano. Introducimos trabajo de resistencia anaeróbica, pero teniendo mucho cuidado con el tiempo de los esfuerzos, pues cuando se genera mucho acido láctico, se contraen los músculos produciendo la fatiga. Por eso la importancia en competición de ENTRENAR, RECUPERAR, ENTRENAR.

Durante el periodo competitivo, después de cada encuentro, por la exigencia de los mismos, tenemos que realizar obligatoriamente un trabajo regenerativo para recuperar a los que jugaron el partido.

El jugador generalmente termina con daños y dolores musculares, deshidratación, vaciado de reserva energética y cansancio mental. Regenerar es como reparar lo que rompimos a fin de estar apto para volver a romper.

El trabajo regenerativo consiste habitualmente en realizar un trote suave para aflojar los músculos, meterse en una bañera de agua fría con hielo (se sufre unos minutos, pero sirven para aliviar dolores y mantener alejadas las contracturas), y se termina con masaje. La sensación que tienes cuando sales de regenerar es que has comprado dos piernas nuevas.  

Mientras los que jugaron regeneran, el resto de la plantilla que no participó en el encuentro realiza en el campo una sesión de trabajo compensatorio, al objeto de mantenerlos al mismo nivel de los que jugaron.

Otro trabajo es el de recuperación de lesionados (por parte de los fisioterapeutas), ya que suelen haber algunos en cada jornada; y, por último y no por ello menos importante, el de prevención de lesiones con aquellos jugadores que vienen arrastrando molestias durante la competición y que suele realizar el preparador físico (la exigencia en el mundo profesional es altísima).

A todo esto, hay que añadirle que en el caso de los equipos melillenses los viajes y los desplazamientos suelen ser más largos y tediosos que el del resto de los equipos peninsulares. Obligatoriamente tienes que optar por coger el avión o el barco para cruzar el Estrecho y, una vez en tierra peninsular, varias horas de autobús que te trasladará al destino final.

Generalmente antes de salir de viaje, los jugadores consensuan con el equipo técnico una serie de actividades que puedan desarrollar durante el desplazamiento. Por lo general todos coinciden en ver alguna película de acción, comedia o deportiva en el autobús. Otros optan por jugar a las cartas y el resto juegan algunas partidas con sus teléfonos móviles. El jugador intenta distraerse de la mejor forma posible durante los largos desplazamientos y concentraciones.

Hoy sin duda son las redes sociales la alternativa más usada por todos. Se tiran casi todo el tiempo disponible pegados al teléfono móvil, unas veces peleándose con algún juego, otras manteniendo contacto con sus familiares y amigos a través de Whatsapp, Twitter, Facebook o navegando por internet.

Debo reconocer que te vuelven loco con el sonido de aviso de Whatsapp y, cuando paras en cualquier cafetería de carretera para descansar, todos salen corriendo a buscar un enchufe donde cargar el móvil. Pero tienen muy claro, por el régimen interno del club que el uso del teléfono queda restringido en todos los lugares donde se desarrolle algún acto.

En definitiva, y a pesar de toda esa exigencia, al jugador, en los vestuarios profesionales, lo seguimos EDUCANDO EN VALORES, y en el día a día les enseñamos a: RESPETAR (a los árbitros, adversarios, compañeros, a los encargados del material, público, reglas de juego, normas internas, medios de comunicación...), COMPARTIR (éxitos y fracasos, vestuario, gimnasio, banquillo), y CONVIVIR (tolerancia y respeto en equipo, valores culturales, religiosos, intereses de otros...).