El indescifrable mundo del fútbol Juan Moya

La gran movida del fútbol melillense

18-09-2018

  • Comienza la liga local 

Ningún acontecimiento melillense cuenta con la participación de tanta gente como la liga local de fútbol, que comenzará en breve. Las diferentes categorías (prebenjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil, aficionado, fútbol playa y fútbol sala, más competiciones femeninas y de veteranos) movilizarán a más de 3.000 jugadores. En total, un buen puñado de miles de melillenses formará parte de esta movida, todo por el deporte del balompié.

Pero antes de que el evento señale el pistoletazo de salida y los balones rueden sobre el terreno de juego, el maremágnum de acciones previas que tienen que realizar las personas del entorno es una auténtica locura.

Me estoy refiriendo, por supuesto, a todo este grupo de personas integrados por directivos, entrenadores, encargados del material, masajistas… que luchan año tras año desinteresadamente para que chicos y chicas, en la mayoría de los clubes, se dediquen al futbol, se superen de la mejor manera a su alcance, basándose únicamente en su esfuerzo personal, enseñándoles, en fin, a ser personas.

Afortunadamente en nuestra ciudad hay muchos de esos clubes, que no nombraré por si se me olvidara alguno, pero ahí están, poniendo su tiempo, el de su familia y, en la mayoría de los casos, hasta el dinero de sus propios bolsillos.

Es el tiempo en el que los clubes preparan las licencias, los entrenadores a sus chicos y perfilan la táctica y la estrategia dentro de sus posibilidades, para que les pueda acercar al ansiado título.

Se intenta desesperadamente conseguir una hora más de campo donde desarrollar una sesión más de entrenamiento diario; y los más optimistas hacen sus cábalas y valoraciones con respecto al resto de los equipos de la categoría: “aquí podemos ganar”, “nos faltan dos jugadores para reforzar la defensa”, “¿necesitamos un portero?”.

Nuestros buenos amigos de la Federación Melillense de Fútbol, Jorge Cuenca y Luis Galera, supervisan cada una de las licencias, como mandan los cánones, mientras que Yeye afrontará la difícil tarea de construir el puzle semanal para encajar todas las piezas en los escasos campos de fútbol, donde unos se tendrán que conformar con jugar demasiado temprano en un campo a todas luces peor y otros rezan durante el sorteo para que les toque el terreno que más le interesa y a la hora adecuada.

Comienzan las tensiones entre padres y aficionados, a las que se sumarán las de directivos, jugadores, árbitros y técnicos; brotes de nervios y posturas apasionadas que, una buena parte de las veces, se convertirán en materia de trabajo para el Comité de Disciplina, cosa que nadie desea que ocurra.   

La liga local de fútbol está servida, a punto; y la ilusión campa sobre todos y cada uno de los que integran el que tal vez sea el acontecimiento melillense que más gente es capaz de unir.

¡Suerte para todos! 

La gran movida del fútbol melillense

  • Comienza la liga local 

Ningún acontecimiento melillense cuenta con la participación de tanta gente como la liga local de fútbol, que comenzará en breve. Las diferentes categorías (prebenjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil, aficionado, fútbol playa y fútbol sala, más competiciones femeninas y de veteranos) movilizarán a más de 3.000 jugadores. En total, un buen puñado de miles de melillenses formará parte de esta movida, todo por el deporte del balompié.

Pero antes de que el evento señale el pistoletazo de salida y los balones rueden sobre el terreno de juego, el maremágnum de acciones previas que tienen que realizar las personas del entorno es una auténtica locura.

Me estoy refiriendo, por supuesto, a todo este grupo de personas integrados por directivos, entrenadores, encargados del material, masajistas… que luchan año tras año desinteresadamente para que chicos y chicas, en la mayoría de los clubes, se dediquen al futbol, se superen de la mejor manera a su alcance, basándose únicamente en su esfuerzo personal, enseñándoles, en fin, a ser personas.

Afortunadamente en nuestra ciudad hay muchos de esos clubes, que no nombraré por si se me olvidara alguno, pero ahí están, poniendo su tiempo, el de su familia y, en la mayoría de los casos, hasta el dinero de sus propios bolsillos.

Es el tiempo en el que los clubes preparan las licencias, los entrenadores a sus chicos y perfilan la táctica y la estrategia dentro de sus posibilidades, para que les pueda acercar al ansiado título.

Se intenta desesperadamente conseguir una hora más de campo donde desarrollar una sesión más de entrenamiento diario; y los más optimistas hacen sus cábalas y valoraciones con respecto al resto de los equipos de la categoría: “aquí podemos ganar”, “nos faltan dos jugadores para reforzar la defensa”, “¿necesitamos un portero?”.

Nuestros buenos amigos de la Federación Melillense de Fútbol, Jorge Cuenca y Luis Galera, supervisan cada una de las licencias, como mandan los cánones, mientras que Yeye afrontará la difícil tarea de construir el puzle semanal para encajar todas las piezas en los escasos campos de fútbol, donde unos se tendrán que conformar con jugar demasiado temprano en un campo a todas luces peor y otros rezan durante el sorteo para que les toque el terreno que más le interesa y a la hora adecuada.

Comienzan las tensiones entre padres y aficionados, a las que se sumarán las de directivos, jugadores, árbitros y técnicos; brotes de nervios y posturas apasionadas que, una buena parte de las veces, se convertirán en materia de trabajo para el Comité de Disciplina, cosa que nadie desea que ocurra.   

La liga local de fútbol está servida, a punto; y la ilusión campa sobre todos y cada uno de los que integran el que tal vez sea el acontecimiento melillense que más gente es capaz de unir.

¡Suerte para todos!